A lo largo y ancho del planeta cohabitamos muchísimas personas, y se hace obvio que no todas compartimos las mismas ideologías. Esta multiplicidad de pensamiento muchas veces nos condiciona de una manera que no siempre es beneficiosa para el desarrollo de nuestras personalidades como ciudadanos del mundo e hijos de Cristo. En la Iglesia G12 nos enfocamos en enseñar a esas personas que se han perdido en su camino al paraíso y se han venido ganando una eternidad en las llamas gracias a sus actuaciones en este mundo terrenal.
¿CÓMO GANARNOS UNA VIDA ETERNA EN EL AHORA NUEVO EDÉN?
Si has asistido a alguna convención de iglesias cristianas en Bogotá habrás sido testigo de cómo el Altísimo se comunica con nosotros a través de la palabra, compartiendo enseñanzas que nos indican cómo es que debemos actuar para poder llegar a merecer el regalo de la vida eterna. En la Iglesia G12 siempre tratamos de que los feligreses, al congregarse, absorban la mayor cantidad de conocimiento para que así cuenten con todas las herramientas necesarias para hacer de sus vidas una mejor vida al igual que las de otros, porque la religión se basa en el acto de compartir y mejorar las condiciones humanas.
En esta práctica la Iglesia G12 a través de sus apóstoles asume una posición de responsabilidad sobre la enseñanza del ignorante y debemos ser capaces de, con nuestro adquirido conocimiento, abrirle los ojos a aquellos que hasta este día se han mantenido ciegos por razones ajenas a su voluntad, entre estas razones siempre resalta el desconocimiento de las enseñanzas bíblicas y es por esto que siempre les invitamos a compartir en la lectura de las escrituras.
La Iglesia G12 hace uso de la figura de la convención de iglesias cristianas en Bogotá como conductor de este conocimiento que pretendemos compartir, este tipo de eventos además nos acerca como hermanos hijos de Cristo Señor, incrementando con la expresión física del establecimiento de la paz, la Fe y el poder de nuestro Dios Padre Amado.
Compartir la verdad de Cristo equivale a llenar el mundo con buenas personas y un mundo repleto de buenas voluntades es lo que hoy día necesita la humanidad para que podamos tener esperanzas de crecer como comunidad, así como se evidencia en actos como la convención de iglesias cristianas en Bogotá. Dios es uno solo y bajo su voluntad nuestras manos generan y crean la armonía en el mundo.
Las buenas voluntades son solo herramientas que utiliza el Señor Jesucristo en su labor de gerente social, y nosotros como buenos empleados debemos saber actuar en su nombre para que su gestión en este mundo no se vea viciada por elementos de ningún tipo que configuren un perjuicio para las sociedades y sus habitantes. Recordemos en la práctica de nuestras vidas nos encontramos millones de tentaciones a medida que pasan los días y es trabajo de nosotros como buenos cristianos reconocer estos obstáculos y evitarlos para poder alcanzar esa meta que nos proponemos de encontrar paz en la vida eterna.